Desde el inicio de su pontificado, el papa Francisco convocó a la Iglesia a seguir un camino de renovación y reforma misionera y sinodal. Trabajando primero con cambios en la práctica de la celebración de los Sínodos de los Obispos, y luego ofreciendo motivaciones y orientaciones en discursos y documentos, particularmente en la constitución Episcopalis communio, nos invita a madurar una visión sinodal de Iglesia, porque “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.
En 2021 se inició un complejo y articulado proceso sinodal: un Sínodo sobre la Sinodalidad que —a partir de la escucha en las diócesis de todo el mundo y a través de una fase continental y dos asambleas en Roma— está implicando a todos los fieles y a todas las iglesias locales del mundo.
El informe de síntesis de la Asamblea sinodal de octubre de 2023 incluye entre sus peticiones la de llegar a una definición más precisa de la sinodalidad. En efecto, los estudios realizados desde la década de 1990 y los numerosos publicados en los últimos diez años presentan diferentes maneras de entender el concepto de “sinodalidad” y hacen hincapié en distintos elementos y perspectivas a la hora de pensar en la “iglesia sinodal”. Como señalan muchos autores, el término “sinodalidad” no pertenece al vocabulario del Concilio Vaticano II ni está presente en el Código de Derecho Canónico de 1983.
El documento de 2018 de la Comisión Teológica Internacional La sinodalidad en la vida y misión de la Iglesia nos ofrece una visión de conjunto del tema, dividida en cuatro partes, dedicadas respectivamente al tema en la Escritura, la Tradición y la Historia (primera parte); a los fundamentos teológicos en el horizonte de la eclesiología del Vaticano II (segunda parte); a las orientaciones pastorales para la realización de una pastoral sinodal y para la necesaria conversión y espiritualidad (partes tercera y cuarta). Este documento constituye un valioso punto de referencia para todos, para los teólogos, para los obispos y presbíteros, para todos los bautizados y bautizadas que emprenden este laborioso y valioso camino sinodal. En los últimos años se han publicado numerosos textos teológicos, libros y artículos en muchas lenguas dedicados al tema de la sinodalidad, que han permitido profundizar en cuestiones históricas, litúrgicas y pastorales. Cada vez es más necesario profundizar en este tema no solo con textos científicos, dirigidos a expertos, sino con subsidios ágiles y populares que ayuden a todos a ser sujetos activos en el camino; como decía Ignacio de Antioquía en el siglo II, para que todos sean synodoi, es decir, “compañeros de viaje, en virtud de su dignidad bautismal y amistad con Cristo”.
Así surgió la idea de los Cuadernillos de Sinodalidad: ofrecer libros breves, escritos por expertos, que combinen una reflexión teológico-sistemática esencial sobre distintos aspectos de la sinodalidad con sugerencias operativas, para la reflexión personal y la renovación pastoral, que permitan “llegar a ser una Iglesia sinodal”. En efecto, para comprender lo que significa ser una “Iglesia sinodal” no basta con aprender teóricamente, con leer documentos o manuales, sino que es necesario implicarse activamente y aprender en la praxis y desde la reflexión sobre la praxis en qué consiste, qué implica y, en definitiva, qué significa la sinodalidad.
La perspectiva adoptada es la de una “iniciación a la sinodalidad”. En la iniciación cristiana de los adultos, junto al camino del conocimiento y la comprensión de la doctrina, de los contenidos de la fe, los catecúmenos son conducidos a “hacerse cristianos” siguiendo el camino de la oración (aprender el lenguaje litúrgico experimentándolo), el camino de la vida comunitaria y el camino del servicio del amor, que está en el corazón de la conversión moral. Del mismo modo, después de recibir los sacramentos de la iniciación cristiana, en el tiempo de la mistagogía se comprende profunda y vitalmente lo que ha tenido lugar porque se vive un período de “aprendizaje”, en el que la novedad que ha generado el sacramento llega a confrontarse con la vida concreta y con la Palabra de Dios que la ilumina. Llegar a ser “Iglesia sinodal” requiere una “iniciación a la sinodalidad” que implica a cada cristiano y a las comunidades en su conjunto: es una experiencia que hay que vivir y una experiencia sobre la que hay que reflexionar. Uno se convierte en synodoi y en “Iglesia sinodal” si vive de esta manera, convirtiéndose cada vez más profundamente a esta perspectiva y transformando nuestras comunidades en esta dirección. Se llega a ser sinodal construyendo comunidades sinodales: la conversión, la renovación y la reforma están estrechamente relacionadas; no hay una sin la otra. No se trata solo de tener buenas ideas sobre la sinodalidad para aplicarlas; maduran en la medida en que se viven y se apoyan en estructuras y formas organizativas adecuadas.
Por eso, cada Cuadernillo de Sinodalidad se divide en dos partes:
En la lógica de la “iniciación a la sinodalidad”, en los Cuadernillos se profundizará acerca de los sujetos, las dinámicas dentro de una Iglesia sinodal y las estructuras necesarias. El primer Cuadernillo (nº 0), redactado por los dos editores Rafael Luciani y Serena Noceti, ofrece una visión general del tema de la sinodalidad.
Cada cuadernillo puede ser leído-utilizado por sí mismo, o puede formar parte de un itinerario formativo, “iniciático”, para una comunidad religiosa, una parroquia, una diócesis, uniendo varios cuadernillos según las diferentes sensibilidades o necesidades pastorales de una comunidad cristiana. Por ejemplo, una parroquia podría crear un itinerario uniendo los Cuadernillos sobre los laicos, sobre el sensus fidei y la participación, sobre la parroquia sinodal; un consejo presbiteral podría encontrar útil reflexionar sobre el ministerio ordenado, sobre el poder y la autoridad, sobre el seminario o sobre la reforma del derecho canónico, etc.
La propuesta de los Cuadernillos pretende conjugar un tratamiento orgánico de las cuestiones y temas más relevantes para ofrecer una visión lo más completa posible de la materia, con la flexibilidad y sencillez de uso: cada consejo pastoral, cada párroco, cada obispo, cada superior religioso puede encontrar sugerencias y materiales que respondan y se adecuen a las necesidades específicas y diversas de la comunidad de la que son animadores y responsables.
Como nos recuerda el documento de la Comisión Teológica Internacional sobre la sinodalidad, citando al papa Francisco,
Caminar juntos […] es el camino constitutivo de la Iglesia; la figura que nos permite interpretar la realidad con los ojos y el corazón de Dios; la condición para seguir al Señor Jesús y ser servidores de la vida en este tiempo herido. El aliento y el paso sinodal revelan lo que somos y el dinamismo de comunión que anima nuestras decisiones. Solo en este horizonte podremos renovar verdaderamente nuestra pastoral y adaptarla a la misión de la Iglesia en el mundo de hoy; solo así podremos afrontar la complejidad de este tiempo, agradecidos por el camino recorrido y decididos a continuarlo con los feligreses (n. 120).
Serena Noceti – Rafael Luciani
Dirección
Lima 1360
(1138) – Ciudad Autónoma de Buenos aires
Argentina
Contáctenos +541143064015
WA +5491169344091 experienciassinodales@claretiana.com.ar